According to Local 32BJ, largest building workers union in the country, in New York there are approximately 700 window cleaners cleared by the Department of Buildings. They believe that more than half are Hispanic.
In New York, 90 percent of window cleaners are affiliated to the Local 32BJ. That organization provides medical care and insurance coverage is one of the highest in the industry: $40 thousand in case of natural death, and another $40 thousand in case of accidental death in the workplace.
They are protected by the compensation system and inability of the State of New York, which is borne by the employer. According to data from the Council of State Workers' Compensation, said insurance guarantees injured both medical coverage and cash during the recovery period.
Andy Horton is windows cleaner, and also teaches safety courses and training for Local 32BJ. Consulted by Tiempo Hispano, said that "the main idea that I try to pass to my students is that inspection is the most important thing to avoid accidents."
Working Almost in Manhattan’s sky
In New York there a two options to find a job with good paycheck, a privileged view of the city and continuing challenges: First, get a job as an executive in a company on Wall Street. The other, quite risky, clean windows in skyscrapers of Manhattan.
Trabajar casi en el cielo de Manhattan
En NY, cientos de hispanos desafían el peligro y se cuelgan de los rascacielos para ganarse la vida
Daniel Peña, un hispano que limpia ventanas en los rascacielos de Manhattan.
Para encontrar un trabajo con buena paga, una vista privilegiada de la ciudad y desafíos constantes, hay dos opciones: La primera, conseguir un puesto como ejecutivo en una empresa en Wall Street. La otra, bastante riesgosa, limpiar ventanas en los rascacielos de Manhattan.
Al elegir ésta última hay que estar dispuesto a colgarse de andamiajes a más de 250 metros de altura, vencer el vértigo, y saber que el más mínimo error puede ser mortal.
Pese a los recientes accidentes de andamios en la ciudad, y tentados por el dinero, actualmente cientos de hispanos aceptan el riesgo y bajan a diario por el filo de los rascacielos para hacer que éstos brillen de limpios.
"Los primeros meses me temblaban las rodillas", recuerda Daniel Peña, un puertorriqueño que hace 20 años se dedica a limpiar las ventanas de los edificios de Nueva York. La compañía para la que trabaja se encargó de pulir los 120 pisos del Time Warner Center, en Columbus Circle, faena que les tomó casi dos años.
"En la altura las ráfagas de viento son tan fuertes que hacen temblar la canasta y tenemos que dejar de limpiar hasta que pase", dice Peña en referencia al pequeño andamio donde está montado varias horas al día. "Uno se acostumbra a estar ahí arriba, pero hay gente que sirve para este trabajo, y gente que no".
Según la Local 32BJ, el sindicato de trabajadores de edificios más grande del país, en Nueva York existen aproximadamente 700 limpiadores de ventanas habilitados por el Departamento de Edificios. Estiman que más de la mitad son hispanos.
Entre ellos se encontraba el ecuatoriano Edgar Moreno, quien el 7 de diciembre pasado perdió la vida cuando el andamio en el que trabajaba en Manhattan junto a su hermano, Alcides, cedió y cayó al vacío desde un piso 47.
La noticia recorrió el mundo entero ya que increíblemente Alcides sobrevivió al impacto. Luego de soportar 16 operaciones y de recibir 22 transfusiones de sangre, hoy se recupera en un hospital de la ciudad.
"Lo de Edgar fue una desgracia. Tanto él como su hermano eran muy profesionales", recuerda Peña sobre su compañero y amigo. Juntos pasaron días en los rascacielos, a cientos de metros del ruido de la ciudad. Peña y Moreno forjaron una amistad.
"En este trabajo tu compañero no puede ser tu enemigo, tienes que confiar completamente en él", explica Peña, y agrega: "Y yo confiaba en Edgar".
El precio del riesgo
Limpiar las ventanas de los rascacielos es uno de los trabajos más riesgosos de la ciudad. Por eso mismo, también es uno de los mejores pagos: los limpiadores afiliados a un sindicato ganan aproximadamente $50 mil al año, una cifra inalcanzable para un trabajador de limpieza común.
En Nueva York, 90 por ciento de los limpiadores de ventanas en altura están afiliados al sindicato Local 32BJ. Esa organización les proporciona asistencia médica y un seguro con una de las coberturas más altas de la industria: $40 mil en caso de muerte natural, y otros $40 mil en caso de muerte accidental en el lugar de trabajo.
Además, están protegidos por el sistema de compensación e incapacidad del estado de Nueva York, que corre a cargo del empleador. Según datos del Consejo de Compensación de Trabajadores del Estado, dicho seguro garantiza a los accidentados tanto la cobertura médica como dinero en efectivo durante el período de recuperación.
"Esta clase de trabajos pueden ser peligrosos, pero muchos hispanos los toman porque la paga es buena", dice Oscar Paredes Morales, director del Proyecto de los Trabajadores Latinoamericanos, organización que aboga por los derechos de los inmigrantes.
"Pero hay empleadores que se aprovechan de los trabajadores indocumentados y los presionan para trabajar sin las medidas de seguridad necesarias", denuncia Paredes.
Según un reciente estudio del Gobierno Federal, el índice de accidentes mortales en trabajadores hispanos es mayor que en otros grupos sociales. Los investigadores del Centro de Control de Enfermedades y Prevención (CEC) adjudican esta diferencia a que los hispanos tienden a aceptar más trabajos de alto riesgo.
Cadena de responsabilidades
Antes de empezar un día de trabajo, los limpiadores deben realizar un riguroso proceso de inspección para verificar que todo haya sido ensamblado correctamente. Sin embargo ellos son solamente el eslabón final de una extensa cadena de responsabilidades, que involucra a los constructores de los andamios, los fabricantes de las sogas y equipos de seguridad, los empleadores, y los inspectores del Departamento de Edificios y del Departamento de Trabajo.
Durante los últimos meses, casos como el de los hermanos Moreno, o los recientes accidentes ocurridos por desperfectos en las grúas de las construcciones en Manhattan, pusieron bajo la lupa al sistema de seguridad de los trabajos riesgosos. Tanto el Departamento de Trabajo como el de Edificios reforzaron sus controles sobre las empresas proveedoras de estos servicios.
"Los empleadores son los responsables de asegurar la integridad de sus equipos y de entrenar a sus trabajadores correctamente”, sostuvo frente a la tragedia de los Moreno la Comisionada del Departamento de Trabajo, Patricia Smith. “Nuestra agencia esta haciendo todo lo posible para prevenir que sucedan accidentes similares en un futuro".
Según el Departamento de Edificios de la ciudad, para obtener un permiso para trabajar en andamios solamente se debe realizar un curso de 16 horas y luego aprobar un examen.
El entrenamiento combina conceptos teóricos, que incluyen fórmulas para calcular el peso y la resistencia de un andamio, por ejemplo, con ejercicios prácticos que hacen hincapié en las medidas de seguridad y en el ensamblaje de las estructuras.
Andy Horton es limpiador de ventanas, y además dicta cursos de seguridad y entrenamiento para la Local 32BJ. Consultado por Hora Hispana, afirmó que "la idea principal que le transmito a mis alumnos es que la inspección previa es lo más importante para evitar accidentes".
Preparados para cualquier cosa
Los trabajadores que son contratados como limpiadores de ventanas en las alturas reciben el curso de seguridad en forma gratuita, que duran entre dos y tres días. En cuanto a los exámenes físicos y psíquicos necesarios, son los mismos que se exigen para trabajar en cualquier sitio, y están a cargo de los empleadores.
"Si algo falla, nuestra vida depende de esta soga", dice el limpiador puertorriqueño Ramón Piñeiro, mientras engancha un cabo al arnés de su equipo de seguridad. Antes de despedirse para subir a un edificio, agrega sonriendo: "Alguna gente nos llama locos, pero es un trabajo, y alguien lo tiene que hacer".