Al Congreso: Tomen con seriedad la inmigración Published: July 22, 2006 English version below Al Congreso: Tomen con seriedad la inmigración En este receso del 4 de julio los Republicanos de la Cámara de Representantes decidieron animar el verano lanzando una serie de supuestas audiencias sobre la seguridad en la frontera dirigidas a inclinar la opinión pública contra una verdadera reforma migratoria. Con títulos como "¿En qué medida se compara el proyecto de ley Reid-Kennedy al proyecto de ley de Seguridad en la Frontera de la Cámara de Representantes cuando se trata de mejorar la infraestructura en la frontera?" y "¿Se puede decir que las disposiciones de amnistía del proyecto de ley Reid-Kennedy repiten los errores de la Ley de Control y Reforma Migratoria de 1986?", en realidad las audiencias son una treta para desbaratar los esfuerzos actuales para arreglar el quebrado sistema migratorio de nuestra nación. Esta es una serie de acontecimientos preocupantes considerando que hace solamente unos cuantos meses atrás, millones de inmigrantes y los que les apoyan lograron llevar directamente a la luz pública la necesidad de una reforma migratoria a través de manifestaciones muy grandes y pacíficas. Estas protestas fueron iniciadas por una legislación dura, injusta y poco práctica de la Cámara de Representantes que criminalizaría a los inmigrantes y convertiría en delincuentes a los que los ayudan. Un programa de reforma migratoria debe proteger a los trabajadores y tomar medidas enérgicas contra los empleadores inescrupulosos que violan la ley y los explotan. El sistema actual obliga a los trabajadores a tomar puestos de salarios bajos y malas condiciones, lo que significa una amenaza para los estándares en el centro de trabajo. No incluir la protección laboral a los trabajadores indocumentados perjudicará a todos los trabajadores. Todo programa de reforma migratoria debe contener medidas de seguridad para la frontera, incluyendo más agentes de patrullaje y nueva tecnología así como el respeto a los derechos humanos y las vidas de quienes optan por cruzar. Pero no es suficiente solamente la seguridad en la frontera. Tambien necesitamos colocar en el camino a la ciudadanía a los 12 millones de inmigrantes indocumentados que ya están aquí y que trabajan duro, pagan impuestos y acatan las reglas. Y necesitamos ser realistas sobre el flujo futuro de inmigrantes y establecer un programa de trabajadores invitados que tiene sentido para nuestra economía. Afortunadamente la respuesta del Senado de los Estados Unidos , aunque imperfecta, fue más constructiva - en mayo, el Senado aprobó una propuesta de legislación que, contrario a la aprobada por la cámara, incluyó la legalización de los trabajadores indocumentados . Aunque la propuesta necesita mejoras sustanciales para poderla endosar, es un paso en la dirección correcta. Una reforma migratoria integral debe y puede honrar nuestra tradición como una nación de inmigrantes y una nación respetuosa de las leyes. El público norteamericano no debe distraerse con estas audiencias de verano, sino más bien debe poner presión sobre los funcionarios elegidos para que se mantengan enfocados en aprobar este año una legislación sobre la reforma migratoria que sea responsable, justa y práctica y que contribuya la seguridad para nuestra nación, proteja los derechos de los trabajadores y de los inmigrantes y mantenga nuestra economía de manera saludable. Héctor Figueroa es el Secretario-Tesorero de la Local 32BJ, el sindicato más grande del sector privado en el área triestatal de Nueva York. English Version Congress: Get Serious on Immigration This July 4th recess, House Republicans decided to beat the summer doldrums by launching a series of so-called border security hearings bent on swaying public opinion against real immigration reform. With titles such as "How does the Reid-Kenney bill compare to the House Border Security bill when it comes to enhancing border infrastructure?" and "Do the Reid-Kennedy bill’s amnesty provisions repeat the mistakes of the Immigration Reform and Control Act of 1986?" the hearings are a ploy to derail our best chance at fixing our nation’s broken immigration system. It’s troublesome turn of events, considering that just months ago, millions of immigrants and their supporters successfully brought the need for immigration reform squarely into the public spotlight through large and peaceful demonstrations. These protests were sparked by harsh, unfair and impractical House legislation that would criminalize immigrants and turn those who help them into felons. Fortunately the response of the U.S. Senate was more constructive – in May, the Senate passed a balanced piece of legislation. Though the bill needs improvements, it is a step in the right direction, despite the negative portrayal by House Republicans of the bill's intended goals. Any immigration reform program must contain border security measures, including more patrol agents and new technology. But border security alone is not enough. We need to put the 12 million undocumented immigrants who are already here – working hard, paying taxes and playing by the rules – on the path to citizenship. We also need to be realistic about the future flow of immigrants, and create a guest worker program that makes sense for our economy. Finally, the government must crack down on unscrupulous employers who break the law and exploit undocumented workers. The current system forces these workers into low wage jobs and poor conditions, threatening workplace standards for all working people. Failing to extend worker protections to undocumented workers will hurt all workers. Comprehensive immigration reform can and must honor our heritage as a nation of immigrants and a nation of laws. The American public must not get sidetracked by these summer hearings, but instead put pressure on elected officials to stay focused on passing tough, fair and practical immigration reform legislation this year that will secure our nation, protect immigrant and worker rights and keep our economy healthy. Hector Figueroa is Secretary-Treasurer of Local 32BJ, the largest private sector union in the New York tri-state area.
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