¿Por qué interesa la inmigración a los sindicatos?
Published: April 10, 2006 Miles de personas en 75 ciudades de todo el país se lanzarán hoy a las calles en respaldo a los derechos de los inmigrantes. Los inmigrantes y sus aliados estarán marchando, protestando y alzando sus voces para generar un cambio en las leyes de inmigración. Ellos cuentan con el respaldo de grupos de derechos civiles y de derechos de los inmigrantes, así como de organizaciones empresariales, religiosas y comunitarias, y de los sindicatos. Las organizaciones laborales han constituido el movimiento más efectivo en la lucha contra la pobreza en la historia del país, ayudando a familias trabajadoras a conseguir una mejor vida y un futuro más brillante. Los sindicatos están presionando para conseguir una reforma integral de la inmigración porque todos los trabajadores son afectados por un sistema de inmigración que no funciona. Dicho sistema alimenta una subeconomía clandestina que obliga a los trabajadores a tomar empleos con bajos salarios y paupérrimas condiciones. Esto amenaza las normas salariales y de beneficios por las que el movimiento sindical ha luchado tanto por conseguir. Los empleadores inescrupulosos explotan a los trabajadores inmigrantes que carecen de estatus legal. Esta explotación crea una presión en los salarios y beneficios y pone a todos los trabajadores en riesgo. ¿Qué pasa en nuestra economía cuando los salarios y condiciones de trabajo se reducen tanto que la gente trabajadora no tiene lo suficiente como para cubrir sus necesidades? Un tema recurrente en todo debate sobre la inmigración es que nuestra nación fue forjada sobre las espaldas de los inmigrantes. Los inmigrantes llegaron a este país para trabajar arduamente y a forjar una mejor vida para ellos y sus familias; y todavía lo siguen haciendo. Nuestra unión sindical, la Local 32BJ, está compuesta mayoritariamente por trabajadores inmigrantes - trabajadores latinos de limpieza de oficinas comerciales; trabajadores residenciales de Europa del este, guardias de seguridad caribeños. Estos trabajadores, y otros tantos millones como ellos, contribuyen a la economía y la diversidad cultural de nuestra sociedad. En vez de proponer medidas poco realistas, mal intencionadas y contraproducentes -tales como deportar a millones de esforzadores inmigrantes que pagan impuestos; convertir a buenos samaritanos en malhechores; o construir una muralla en la frontera-, el Congreso debe enfrentar la realidad cambiando la ley y reconocer el impacto positivo de los inmigrantes en nuestra economía; una ley que refleje la realidad de una sociedad global y móvil, y que resuelva, además, legítimas preocupaciones de la seguridad fronteriza. Si nuestros políticos electos tienen alguna duda sobre por qué necesitamos una solución práctica y realista, deberían mirar el rostro de la gente que sirve nuestras comidas, lava nuestra ropa, cosecha nuestros alimentos, cuida a nuestros hijos y a nuestros ancianos y limpia y vigila los edificios en los que trabajamos. Sólo entonces deberían proponer, con mentalidad de avanzada, leyes firmes y prácticas que hagan justicia a estos trabajadores. Llamamos al Congreso a que oiga las voces de la gente que está marchando, para que implementen leyes realistas y bipartidistas que generen un proceso ordenado para futuros inmigrantes, brinde una vía para que esforzados inmigrantes que pagan impuestos puedan hacerse ciudadanos, incremente la seguridad del país, permita la reunificación familiar y garantice que los inmigrantes cuenten con sus derechos civiles y laborales.
Es hora que todos salgamos en defensa de los trabajadores y recompensemos sus labores: componiendo un sistema de inmigración que no funciona es un buen comienzo. Why does immigration matter to labor? Thousands of people in 75 cities around the country are hitting the streets today in support of immigrant rights. Immigrants and their allies are marching, rallying and raising their voices for change in immigration laws. They are supported by civil and immigrant rights groups, businesses, religious and community organizations – and by labor unions. Labor unions have been the most effective anti-poverty movement in this country’s history, helping working families achieve better lives and brighter futures. Unions are pushing for comprehensive immigration reform because all workers are hurt by the broken immigration system. The system feeds an underground economy, forcing workers into low wage jobs and poor conditions. This threatens wage and benefit standards that labor has long fought to achieve. Unscrupulous employers exploit immigrant workers who lack legal status. This exploitation drives down wages and benefits, putting all workers at risk. What becomes of our economy when wages and conditions are driven so low that working people can no longer make ends meet? One recurring theme throughout the immigration debate is that our nation was built on the backs of immigrants. Immigrants came here to work hard and build a better life for themselves and their families, and still do. Our union, Local 32BJ, is comprised largely of immigrant workers – Latino commercial office cleaners, eastern European residential workers, Caribbean security officers. These workers, like millions of others, contribute to the economy and our diverse cultural fabric. Instead of proposing unrealistic, mean-spirited and counter-productive measures, like deporting millions of hardworking, taxpaying immigrants, turning good Samaritans into felons or building a wall on the border, Congress should come to grips with reality by changing the law to recognize the positive impact immigrants have on our economy, reflects the realities of a global, mobile society and addresses legitimate concerns over border security. If our elected leaders have any doubt about why we need a fair and realistic solution, they should look in the eyes of the people who serve our meals, wash our clothes, care for our children and the elderly, clean and secure the buildings we work in and pick our food – and then come up with forward-thinking, tough and practical legislation that does right by these workers. We call on Congress to listen to the voices of the people marching and enact realistic, bipartisan legislation that creates an orderly process for future immigrants, provides a path to citizenship for hardworking, taxpaying immigrants, enhances security, reunites families and ensures immigrants have workplace and civil rights. It’s about time we protect all workers and reward their work – and fixing our broken immigration system is a good place to start.
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