Not So ‘Straight Talking’ McCain
Un McCain no tan directo
Published: July 25, 2008
Senator John McCain prides himself on being a straight talker, but on immigration the straight talk express has taken a sharp turn to the right -- as in the political right. The maverick who once led the fight for immigrant worker rights with Senator Ted Kennedy is turning away from the issue and turning his back on millions of Latinos. Making up with conservative political groups, who's support is vital for his chances of wining the White House, is the new priority. And if abandoning immigration reform is what Conservative Republicans seek, he seems ready to deliver.
Since becoming the Republican party's presumptive nominee for President, McCain's high-minded speeches on the need for immigrant worker rights have been replaced by tough-sounding talk on beefing up the border and defending the country from the so-called threat from undocumented workers crossing the border. On his homepage, you no longer see no any mention of immigration reform.
At the National Council of La Raza Convention this past week, McCain sounded sheepishly apologetic about his 'about-face' asking “for your trust that when I say I remain committed to fair, practical and comprehensive immigration reform.” Securing the border, as McCain stresses, is important, but it won't solve the bigger problem of what to do with the 12 million undocumented workers already living and working here. Senator Obama's proposals confronts this issue more responsibly by recognizing that we must find a way to legalize our undocumented workers who are an integral and indispensable part of our economy.
Immigrants account for 5.4 percent of the country’s GDP and generate $700 billion in economic activity a year. Further, they fill a growing gap in our aging workforce and contribute about $6 to $7 billion in Social Security per year, which helps our elderly retire with dignity. Yet our immigration system is harmful to immigrant workers and helpful to unscrupulous employers. It needs to be brought into sync with today’s economic reality by integrating, not evicting, new immigrants into our cities and communities.
But McCain knows all this. For years, he was the voice of reason on the issue of immigration reform. But now he is running for the highest office in the land, and has political reasons to run from his record on immigration -- even if it means turning his back on Latinos. It’s a telling statement about McCain’s commitment on this and who knows what other issues.
Hector Figueroa
Secretary Treasurer of SEIU Local 32BJ
El senador John McCain se enorgullece de ser un hombre de verbo directo, pero en inmigración su Straight Talk Express ha virado demasiado a la derecha. El político inconformista que junto al senador Ted Kennedy lideró en el congreso la lucha por los derechos de los inmigrantes, hoy da la espalda a su propia iniciativa y a millones de latinos.
Ahora su prioridad es contentar a los grupos conservadores, cuyo apoyo es vital para poder llegar a la Casa Blanca, y si para ello tiene que abandonar la reforma de inmigración, McCain parece dispuesto a contentarlos.
Desde que McCain se convirtiera en el presunto candidato del partido republicano a la presidencia, su sólido discurso sobre los derechos de los trabajadores inmigrantes ha mutado en una soflama sobre la necesidad de aumentar la seguridad para defender al país del peligro de los trabajadores indocumentados que cruzan la frontera. Incluso en su website no hay rastro del tema de la inmigración.
En el Concilio Nacional de La Raza esta pasada semana, McCain su tono sonaba casi a disculpa solicitando a los presentes "su confianza cuando digo que me mantengo comprometido con una justa, práctica e integral reforma de inmigración".
Asegurar la frontera, como el senador McCain insiste, es una cuestión importante, pero no va a resolver el problema de fondo: qué hacer con los 12 millones de trabajadores indocumentados que ya viven y trabajan aquí. El senador Obama se enfrenta a esta cuestión con más responsabilidad que McCain, reconociendo claramente que además de asegurar la frontera hay que legalizar a los trabajadores indocumentados que trabajan y viven ya aquí, y reconocer que son una parte integral e indispensable de nuestra economía.
Los inmigrantes son, y seguirán siendo, un componente vital da nuestra economía: producen 5,4 por ciento del PIB del país y generar aproximadamente 700 millones de dólares en la actividad económica cada año. Además son indispensables para rejuvenecer nuestra envejecida fuerza de trabajo. Tan solo los trabajadores indocumentados, contribuyen cada año con una suma de entre 6 mil y 7 mil millones de dólares a la Seguridad Social, ayudando a nuestros jubilados a retirarse con dignidad. A pesar de ello, el actual sistema de inmigración es dañino para los trabajadores inmigrantes y beneficia a los empleadores sin escrúpulos. Necesitamos un sistema de inmigración que responda a las necesidades de nuestra realidad económica y que facilite la integración de los nuevos inmigrantes.
McCain lo sabe. Durante años él ha sido una voz razonable en éste tema. Pero compitiendo por la presidencia tiene razones políticas para huir de su pasado pro-inmigrantes, aunque para ello tenga que dar la espalda a los latinos. Este cambio de dirección dice muy poco de su compromiso con los inmigrantes, y quién sabe sobre que otros temas.
Hector Figueroa
Secretario Tesorero de la Local 32BJ