Estado de negación sobre inmigración y economía

Opinion

By Mike Fishman

Published: April 18, 2008

El debate en el Congreso sobre el aumento del número de visas H1-B para trabajadores extranjeros altamente calificados revela una política de inmigración contraproducente que amenaza con socavar nuestra economía, justo cuando más necesitamos enderezarla. La capacidad de los Estados Unidos para atraer trabajadores extranjeros; tanto altamente calificados como de bajos ingresos, ha impulsado durante mucho tiempo nuestra ventaja competitiva sobre muchos países y han sido una seña de identidad de nuestra fortaleza económica.

Sin embargo, un anticuado y excesivamente restrictivo sistema de inmigración está limitando la propia fuente de mano de obra que fortalece nuestra economía. Es necesario dejar a un lado la propaganda antiinmigrante y poner nuestro sistema de inmigración en sintonía con la actual realidad económica.

Las empresas deben tener la posibilidad de cumplir con sus apremiantes exigencias laborales con trabajadores extranjeros. Al mismo tiempo, esas mismas empresas deben cumplir con los estándares laborales y las normas de protección del centro de trabajo.

Así como tenemos que aceptar que hay una necesidad inmediata de expertos en tecnología, también en necesario saber que los trabajadores de bajos ingresos, a menudo indocumentados, realizan un papel indispensable en nuestra economía. Es imperante reconocer su contribución a nuestra economía mediante su integración en nuestras ciudades y pueblos, pero también debemos mejorar el conjunto de habilidades de nuestra fuerza de trabajo, fortalecer nuestro sistema educativo y aumentar la inversión en capacitación de los trabajadores. Sin mejoras en educación y capacitación, seguiremos dependiendo de los trabajadores temporales extranjeros para cubrir los puestos de trabajo de alta calificación.

Numerosos grupos anti-inmigrantes afirman que los trabajadores ilegales quitan puestos de trabajo a los americanos. Una afirmación que carece totalmente de fundamento. Estos puestos de trabajo, de salarios bajos, no llaman la atención de la mayoría de los estadounidenses; pero para los trabajadores que llegan a este país, indocumentados o no, son su mejor opción en alcanzar el sueño americano.

En el mercado global, para que las empresas de los EEUU puedan seguir siendo competitivas y que nuestra economía recupere su fuerza, tenemos que asegurarnos de que tengan acceso tanto a trabajadores altamente cualificados, como a los trabajadores de servicios.

Es hora de hacer frente a nuestras torpezas políticas en inmigración y garantizar la mano de obra necesaria para poner nuestro motor económico a todo gas.

Mike Fishman es presidente de la Local 32BJ de la Unión Internacional de Empleados de Servicio - uno de los mayores sindicatos del sector privado en EEUU.

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