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The Great Immigration March

By Medardo Arias Satizabal

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Published: March 18, 2010

The outcry of thousands of working immigrants on American soil will be felt this March 21st ion Washington, while raids and the debate about the implementation of E-Verify intensify.

One large delegation from the 32BJ union of Hartford, which represents cleaners in Connecticut, gets ready to attend the March for America this March 21st in Washington, adds to the thousands of Hispanic workers from all the states of the union on American soil clamouring for Immigration Reform.

21 de Marzo: la gran marcha inmigrante

El clamor de miles de trabajadores inmigrantes en suelo estadounidense, se hará sentir este 21 de marzo en Washington, mientras recrudecen las redadas y el debate por la implantación del “Real ID”

Mientras una nutrida delegación del sindicato 32BJ de Hartford, el cual agrupa a los obreros dedicados a tareas de limpieza en Connecticut, se alista para asistir a la Gran Marcha por América este 21 de marzo en Washington, suman ya miles los trabajadores hispanos que en suelo estadounidense, clamarán por una Reforma Migratoria integral, venidos de todos los estados de la unión.

Dos de los grandes propósitos presidenciales se ven estos días estancados ante las circunstancias de una nación que no se repone todavía de la crisis financiera que recrudeció en 2008 y se extendió a lo largo de 2009 con las consecuencias de hoy en todos los sectores productivos.

Para los hispanos indocumentados en los Estados Unidos, es de vital importancia conocer las decisiones gubernamentales, en cabeza del Senado y del presidente Barack Obama, más algunos analistas opinan que no sólo el punto migratorio, sino otras prioridades del actual gobierno, se han quedado “sin oxígeno” delante de la verdadera batalla por la reforma al sistema de salud estadounidense.

La medida delante de la aprobación de una reforma migratoria que termine con la invisibilidad de miles de obreros que hoy trabajan en las sombras en los Estados Unidos, y les permita vincularse al sistema productivo, a la red bancaria y al pago anual de impuestos, deberá ser, es claro, bipartidista. Más son ya muchedumbres en las grandes ciudades, las que ven con pesimismo la manera como avanza, en gran lentitud esa decisión, mientras recrudecen las redadas y deportaciones.

El sueño de tener una tarjeta de residencia permanente o “Green Card”, así como un Social Security y la opción de alcanzar una ciudadanía, son logros que cada vez se ven más difíciles, casi como una utopía, para quienes abrigan esta esperanza.

Por el momento, la redacción de un proyecto de reforma, ha estado a cargo del senador demócrata Charles Schumer, de Nueva York, y del republicano de Carolina, Lindsey Graham, más, así lo reconoce el propio representante republicano, hace falta la participación de otro senador de este partido. “Estamos en busca de un consenso”, ha dicho, pero este se ve cada vez más rezagado.

La marcha

La poca o ninguna respuesta a los reclamos de los inmigrantes, es lo que provocó la decisión de marchar hacia Washington, con un lema que quiere dar a entender que estos miles de obreros hoy indocumentados, que trabajan en distintos sectores productivos de la nación, pertenecen también al continente americano, con sus familias, sus proyectos, sus sueños.

Para algunos legisladores, la reforma, más que un proyecto de contenido integral, debe discutir soluciones individuales. Para otros, una manera de eliminar el “trabajo ilegal” en los estados Unidos, es la implantación del denominado “Real ID”, un nuevo documento de identificación, una especie de cédula, en la cual van a aparecer las huellas digitales de los diez dedos del portador, además de la señal intercambiable del iris del ojo, y otros contenidos biométricos infalsificables.

Algunas asociaciones de derechos civiles ya protestaron por esta idea, alegando invasión a la privacidad. Para los grupos de inmigrantes hispanos, la aparición del “Real ID”, sería como un acta de defunción que los dejaría inmediatamente fuera del mercado laboral.

Dentro de las redadas que se realizan diariamente en los Estados Unidos -en el condado Maricopa acaban de ser deportados más de 15 indocumentados- uno de los casos más dolorosos, tiene que ver con la separación familiar. Muchos de estos obreros tienen ya hijos nacidos en territorio estadounidense, y con las medidas que incluyen a veces a sus conyugues, los niños deben ser dejados en guarderías, separados de sus progenitores al otro lado de la frontera.

Lo que está claro es que el eco de esta marcha llegará hasta la oficina oval de la Casa Blanca. No es la primera vez que los inmigrantes salen a pedir derechos a través de multitudinarias manifestaciones. En los últimos años estas se han visto por igual en Los Ángeles, Nueva York, Washington, Hartford, y evocan de cierta manera las grandes caminatas emprendidas por la minoría afroamericana, encabezadas por Martin Luther King, por los Derechos Civiles.

Alguna vez los chinos salieron a marchar también, en tiempos de Mao Tsé Tung, dentro de lo que se denominó la Revolución Cultural. En India, Mahatma Gandhi instó sus connaturales a ir hacia el mar para buscar la sal, cuando los colonos ingleses quisieron acapararla para venderla a precios imposibles de pagar.

La “Marcha por América” hacia Washington, este 21 de marzo, será obviamente, pacífica. Como en el pasado, veremos ahí muchas banderas de Estados Unidos y de otras naciones latinoamericanas, unidas en una sola voz. La voz del continente, sin distingos norte-sur.

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posted 3/19/10