Con las elecciones legislativas a la vuelta de la esquina, los candidatos que se preparan para cortejar el preciado "voto latino" tendrán que tener muy en cuenta que la reforma migratoria sigue siendo una prioridad para esta comunidad. Según señalan las encuestas, un 87 por ciento de votantes latinos no votarían por candidatos que estén a favor de obligar los inmigrantes indocumentados a marcharse del país.
Como asegura un nuevo informe de America's Voice, los latinos son una parte creciente del electorado que será decisiva en 12 estados. además de siete elecciones, solamente en Florida. No es ningún secreto que los esfuerzos de ambos partidos para abordar la reforma de inmigración en los últimos años jugaron un papel decisivo en le determinación con la que los latinos votaron en 2008. Los latinos votaron en masa por el presidente Barack Obama, quien consiguió un 67 por ciento del voto latino, y ayudaron a crear un movimiento de base creyendo que podría ser una oportunidad histórica para la reforma integral de inmigración en 2009.
Sin embargo, a pesar de un control democrático del Congreso, arreglar nuestro sistema roto de inmigración sigue estando a la cola y las medidas de corte represivo siguen desgarrando a las familias de inmigrantes y dividiendo a nuestras comunidades en todo el país. Esta cruda realidad ha dejado a la comunidad latina y otras comunidades con menos confianza en cualquiera de las partidos, algo que no presagia nada bueno para los candidatos demócratas, quienes esperan movilizar a votantes latinos que consideran parte de su base. A los republicanos no les va mejor, con su posición de completa obstrucción a los antiinmigrantes sólo se alejan aún más de la población de más rápido crecimiento de la nación.
Ambas partes deben darse cuenta que a pesar del miedo generado por algunas, la mayoría de los estadounidenses siguen apoyando una reforma migratoria razonable, incluyendo un camino para legalizar a los trabajadores indocumentados y restaurar el imperio de la ley.
Una encuesta reciente de Benson Strategy Group revela que una abrumadora mayoría de los votantes de todos los partidos quieren una reforma migratoria in el año 2010. Casi el 90% apoya un camino a la ciudadanía para los inmigrantes ilegales, siempre que se inscriban con el gobierno y cumplan los requisitos como trabajar, pagar impuestos y el aprendizaje de inglés.
La verdad es que ayudar a que las personas que viven sombras a contribuir plenamente a nuestra sociedad es tanto una buena decisión económica como moral. Ha llegado el momento para que nuestro intereses económicos y los valores humanitarios mediante la creación de una ruta de acceso a la ciudadanía para ;os casi 11 millones de inmigrantes indocumentados, la mayoría de los cuales trabajan, viven y contribuyen a nuestras comunidades.
Investigadores de la UCLA han encontrado que la deportación de inmigrantes indocumentados costaría la friolera de $2.600 millones en los próximos 10 años, agregaría #1.500 millones a nuestro producto interno bruto en el mismo período de tiempo.
Al no acertar a arreglar nuestro sistema de inmigración roto, el Congreso ha vertido el trabajo de gestión de la inmigración a los Estados que, sin autoridad ni recursos o conocimientos están tomando el asunto en sus propias manos, y a menudo con resultados pobres. Los candidatos, que se enfrentan a una ola en contra de los congresistas en funciones serían muy prudentes se echaran un vistazo al pasado y recordaran que en el 2008 los votantes eligieron a candidatos que ofrecían soluciones morales y prácticas y se deshicieron de los que brindaban retórica vacía.
ón es necesario no sólo para evitar que los trabajadores inmigrantes sean injustamente maltratados, sino para ayudar a todos los trabajadores. En esta año electoral, además podría ser una buena estrategia política.