No luchamos sólo por nuestros intereses, sino luchamos por todas las familias trabajadoras.

~ Anna Dziubek, Afiliados de la 32BJ, Nueva York

Licencia por enfermedad: Una ley justa y humana

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Publicado originalmente en el New York Daily News

Luego de haber quedado en un cajón durante tres años, será tratado en el día de hoy un proyecto de ley que permite a cientos de miles de trabajadores de la ciudad de Nueva York gozar del beneficio de licencia por enfermedad.

Trabajadores, abogados, miembros de la comunidad y líderes sindicales presentarán su testimonio e instarán al Comité de Servicios Civiles y Trabajo a aprobar el proyecto de ley y, a la vez, solicitarán a la presidenta del Consejo, Christine Quinn que permita a todo el Consejo votar la legislación lo antes posible.

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El proyecto de ley es necesario y justo para los trabajadores y para pequeñas empresas, y según el Institute for Women’s Policy Research (Instituto de Investigación para Política de la Mujer) va a beneficiar a más de un millón de trabajadores en la ciudad de Nueva York. El argumento que sostiene que la licencia por enfermedad va a ser perjudicial para las empresas, no tiene justificativo. Las investigaciones muestran que las empresas que dan a sus trabajadores licencia por enfermedad, tienen menos reemplazos de empleados y mayor productividad.

Un estudio del Instituto de Política Económica sobre los efectos de la ley de licencia por enfermedad en San Francisco reveló que esta ley nunca afectó el crecimiento del trabajo. En realidad, luego de que esta ley entró en vigencia, el 5 de febrero de 2007, el empleo en San Francisco creció el doble más rápido que en países vecinos que no tenían la ley de licencia por enfermedad.

Esto no me sorprende: Para los trabajadores es importante ser tratados por sus empleadores con un mínimo de respeto y dignidad.

Un estudio reciente de la Sociedad de Servicio Comunitario reveló que el 43% de los residentes de la ciudad de Nueva York que trabajan, no gozan del beneficio de licencia por enfermedad.

El Instituto de Investigación para Política de la Mujer sostiene que la gracias a la ley de licencia por enfermedad habrá unas 48.000 visitas menos a las salas de emergencia. Esto significa que los costos de salud pública tendrán una reducción mayor a U$D 70 millones por año si los trabajadores de la ciudad de Nueva York que no gozaban de la licencia por enfermedad hasta ahora, pueden tomarse unos días cuando ellos estén enfermos o algún miembro de la familia se encuentre en estado delicado.

Y también hay consecuencias humanas. Uno de nuestros miembros, un encargado de mantenimiento que vivió toda su vida en el Lower East Side, llamó la otra noche a un foro telefónico municipal para latinos para expresar su apoyo a la licencia por enfermedad. Contó una historia profundamente emotiva sobre su madre, como la de muchas madres solteras, que tuvo que luchar para criarlo a él y a su hermano con un salario muy bajo y sin la posibilidad de tomarse un día, aún cuando estaba muy enferma.

Este problema tuvo mayor impacto en la comunidad latina. El informe de la Sociedad de Servicio a la Comunidad reveló que unos 450.000 trabajadores latinos, casi un 47%, no tiene acceso en sus trabajos a un solo día de licencia por enfermedad y que los latinos constituyen el grupo étnico y racial con menor probabilidad de tener pagos los días que deben faltar al trabajo por razones de salud.

Uno de los principales motivos de esta situación es que los latinos son, con frecuencia, trabajadores de bajos salarios, generalmente reciben el salario mínimo sin ningún beneficio importante. Otro factor incidente es que hay más cantidad de latinos inmigrantes que de otros grupos étnicos.

Este informe demuestra claramente cómo la falta de pago de días por enfermedad afecta desproporcionadamente a los trabajadores latinos. Es inaceptable que casi más de la mitad de los trabajadores latinos de la ciudad no puedan tomarse un día cuando estén enfermos.

En toda la ciudad hay muchos trabajadores, no solo latinos, que han sido obligados a ir a trabajar cuando ellos o algún miembro de su familia han estado extremadamente enfermos. La licencia por enfermedad concierne a los trabajadores, a las mujeres, a las familias y a los sindicatos.

Todos corremos riesgos con este problema. No podemos permitir que continúe. Necesitamos, ahora, la ley de licencia por enfermedad en Nueva York.