No luchamos sólo por nuestros intereses, sino luchamos por todas las familias trabajadoras.

~ Anna Dziubek, Afiliados de la 32BJ, Nueva York

Se hacen oír

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por Héctor Figueroa
Presidente, 32BJ SEIU

Tuve el orgullo de estar junto a los casi mil trabajadores que asisten a pasajeros en sillas de ruedas, maleteros, empleados de limpieza de cabinas, conserjes, agentes de pista y despachadores que contribuyen al buen funcionamiento del aeropuerto de Logan, quienes hablaron alto y claro unificando sus voces en una sola: quieren dignidad y un proceso justo de sindicalización, ¡AHORA!

Los hombres y mujeres con los que me encontré hoy se están uniendo a trabajadores de los aeropuertos del país para luchar por empleos que les ofrezcan salarios que les permitan cubrir sus necesidades básicas de comida, ropa y alquiler. Hemos oído historias de infinidad de madres y padres que luchan para subsistir debido a lo poco que ganan como trabajadores de servicios a pasajeros en algunos de nuestros mayores aeropuertos. Sé que nuestro país puede mejorar esto, debe mejorarlo.

Los empleadores ya no pueden mirar para otro lado e ignorar a los trabajadores que viven en algunas de las ciudades más caras del país y ganan tan solo U$D 8 la hora. Puestos de trabajo que dependían de las aerolíneas y tenían un sueldo decente ahora se han convertido en empleos de bajos salarios sin beneficios. Durante años estos trabajadores han entregado peticiones a los empleadores, aerolíneas y operadores de terminales, realizado manifestaciones en las calles en reclamo de mejores estándares de trabajo que les permita vivir con dignidad, pero las condiciones laborales no han mejorado. Hoy dicen basta. Quieren justicia. Quieren respeto. Quieren pertenecer a la clase media con salarios justos, mejor capacitación y beneficios familiares y comunitarios.

Existe un movimiento de trabajadores que crece en todo el país: empleados de restaurantes de comidas rápidas, de cuidados en el hogar y de aeropuertos que están haciendo oír sus voces porque piensan que la dignidad debe estar presente en el lugar de trabajo y en los directorios. Saben que las grandes empresas han hecho lo imposible por mantener el dinero en sus propios bolsillos y lejos de los trabajadores, y ya están cansados de esto. Los trabajadores que hacen que nuestros aeropuertos funcionen, que cuidan a nuestros hijos y a nuestros mayores, que sirven nuestras comidas y limpian nuestras oficinas merecen cobrar salarios que les permitan mantener a sus familias e invertir en sus comunidades. Por eso hoy casi mil trabajadores de servicios de aeropuertos en Boston y cientos de miles más en todo el país están pidiendo justicia y dignidad para ellos y sus familias. Acompáñenme a apoyarlos en su lucha porque es NUESTRA LUCHA. ¡SI SE PUEDE!